Hoy en día, existe un mal llamado “Rutina”, es en lo que caemos en nuestro diario vivir. Nos levantamos a la misma hora, caminamos o vamos  por los mismos lugares, cosas que ya hacemos porque así lo hemos hecho por mucho tiempo, en nuestro trabajo, escuela o incluso en el hogar, ya tenemos un plan semanal, de lo que vamos a hacer a qué hora y en qué día.

Esto hasta ahorita todo normal, así estamos ya acostumbrados a hacerlo, y esto se vuelve monótono, sin vida y sin sentido, solo por el hecho de hacerlo o cumplirlo lo llevamos a cabo. Por eso la pregunta en cuestión, porque hoy en día, es así la forma de vida de muchos de nosotros, y ese es el peligro, en que esta forma de vida sea llevada a la adoración para con nuestro DIOS.

Aunque algunos estemos ya pensando que esto no puede ser posible, recordemos lo que el apóstol Pablo escribió inspirado por el Espíritu Santo. “Así que,  el que piensa estar firme,  mire que no caiga” (1ª. Corintios 10:12).

Es bueno que se analicé el significado de esta palabra, nos dará una clara visión de lo que conlleva la “Rutina” cuando esta se práctica en cualquier esfera de nuestra vida.

Por tanto “Rutina” significa: Habito de hacer las cosas por mera práctica, sin razonar las cosas que se pueden hacer. Hacerlo monótono una cosa. Costumbre arraigada o irreflexiva, sin reflexión, sin meditarlo.

Jesucristo nos dejo escrito: “Mas la hora viene,  y ahora es,  cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad;  porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu;  y los que le adoran,  en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Juan 4:23).

En este mensaje del Maestro, nos deja bien claro lo que DIOS está esperando de los que buscan adorarle, se debe de adorar con una pureza de espíritu y sobre todo con un corazón lleno de sinceridad. Si estos elementos, no existen en nuestra adoración hacia Él, en vano es que le adoremos.

DIOS está pidiendo que cada ser que se disponga a ofrecer una adoración, debe de poner todo su ser en ella, porque Él es a los que busca y se agrada.

Muchos de nosotros no queremos aprender con los ejemplos, es la naturaleza del ser humano querer experimentar en carne propia las cosas.

“Y estas cosas les acontecieron como ejemplo,  y están escritas para amonestarnos a nosotros,  a quienes han alcanzado los fines de los siglos” (1ª. Corintios 10:11). Aquí está la advertencia para nosotros, que veamos esos ejemplos y aprendamos a no caer en esos mismos errores, ya que ellos sufrieron las consecuencias de sus acciones.

DIOS ni siquiera atendió el sacrificio que había hecho Caín, porque ante sus ojos no encontró agrado alguno, por eso fue rechazado.

Veamos el caso de Caín; “… pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya…” (Génesis 4:5). El Padre Celestial no vio con agrado lo que él estaba ofreciendo, no encontró lo que El está pidiendo, simplemente las primicias. En algunas versiones traducen en este versículo, que DIOS ni siquiera atendió el sacrificio que había hecho Caín, porque ante sus ojos no encontró agrado alguno, por eso fue rechazado.

Aunque en este pasaje no podría decirse que Caín había caído en “Rutina”, pero es un vivo ejemplo de lo que el Padre Celestial está esperando de nuestro sacrificio, tiene que encontrar agrado antes sus ojos, y no ante nuestros propios ojos, es el error de muchos de nosotros y así como lo fue de Caín, pensó que lo que estaba ofreciendo era bueno ante sus ojos, y por ello simplemente no fue atendido y fue ignorado. Así que todo el esfuerzo que hayamos  puesto en hacer  la adoración de esta manera (a nuestros ojos), en vano será.

 DIOS ha sido directo con el ser humano, ha puesto claramente cómo deben de realizar ce las cosas, no como el hombre ha querido hacerlas.

 Veamos el caso del pueblo de Israel. A los judíos nuestro DIOS les dejo clara especificaciones de cómo deberían de realizar los sacrificios, quienes lo debería de realizar, que deberían de hacer con cada cosa, como deberían de ordenarlas, etc. Todo quedo detallado y los sacerdotes lo sabían claramente.

 Por eso es ahí el peligro de realizar una tarea o acción sin reflexionarla, hacerlo ya por “Rutina”, y más cuando hablamos del sacrificio que se está ofreciendo a DIOS, cuando se empieza a hacer sin poner en verdad el corazón en lo que se va a realizar.

 Veamos el caso de los hijos de Aarón; “Nadab y Abiú,  hijos de Aarón,  tomaron cada uno su incensario,  y pusieron en ellos fuego,  sobre el cual pusieron incienso,  y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño,  que él nunca les mandó. Y salió fuego de delante de Jehová y los quemó,  y murieron delante de Jehová” (Levítico 10:1,2).

 En ese breve periodo en que ellos junto a su padre Aarón, eran los sacerdotes que oficiaban los sacrificios delante de nuestro DIOS, se olvidaron de que DIOS es tan celoso, de cómo deberían de haber hecho las cosas, que DIOS incluso dispuso el fuego con el que deberían de consumir los sacrificios, esto como emblema de su presencia, y aquí encontramos como ellos, tomaron simplemente fuego extraño que DIOS no les había mandado y se dispusieron a quemar el incienso.

 La “Rutina” en nuestras vidas, cuando se hace algo siempre, con frecuencia, caemos en hacerlo superficialmente, sin importar para quien se está ofreciendo, se nos hace fácil hacerlo, pensamos que no tendrá ninguna consecuencia, pero vemos como a DIOS, nada puede pasar por alto, todo es observado y lo que no está correcto o bien hecho, es castigado. Claro que en este caso vemos como el castigo fue inmediato para estas dos personas, fuego delante de Jehová salió y los consumió, la muerte para aquellos que no hacer un sacrificio en verdad.

 Por eso debemos cada uno de nosotros tener el cuidado, debemos de analizar, cuando vamos a ofrecer a DIOS un sacrificio, hagamos una evaluación y una preparación a conciencia de ello, que no se nos vaya estar haciendo fácil ofrecer un fuego extraño que DIOS no ha dado. Tengamos cuidado porque quizás nosotros estemos en las mismas condiciones que los hijos de Aarón, y hoy en día presentemos, no un fuego sino una adoración por simple “Rutina”.

 Vemos como en el antiguo testamento se refiere como un mal y cada caso fue castigado por DIOS, porque no le agrada lo que este pueblo estaba ofreciendo.

 “Dice,  pues,  el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca,  y con sus labios me honra,  pero su corazón está lejos de mí,  y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado;” (Isaías 29:13). 

 En este caso vemos como DIOS está condenando la “Rutina”; se aprecia como el pueblo judío estaba ya haciendo los sacrificios por solo cumplir, eso entendemos con la expresión de que se acercaban solo de boca y con los labios, pero el corazón no estaba presente.

 Cuan sutil es este mal, sin darse cuenta uno puede estar ya haciendo la adoración de esta forma, ir a reunirse solo como acto presencial y nuestro corazón se queda en casa.

 Pero no solo el antiguo testamento nos deja algunos registros de casos sobre como el hombre cayo no una sino varias veces en la “Rutina”, con respecto a los sacrificios y adoración  para DIOS.

 Hay un pasaje conocido que dice: “Yo conozco tus obras,  y tu arduo trabajo y paciencia;  y que no puedes soportar a los malos,  y has probado a los que se dicen ser apóstoles,  y no lo son,  y los has hallado mentirosos; y has sufrido, y has tenido paciencia,  y has trabajado arduamente por amor de mi nombre,  y no has desmayado. Pero tengo contra ti,  que has dejado tu primer amor. Recuerda,  por tanto,  de dónde has caído,  y arrepiéntete,  y haz las primeras obras;  pues si no,  vendré pronto a ti,  y quitaré tu candelero de su lugar,  si no te hubieres arrepentido” (Apocalipsis 2:2-5).

 Duras palabras para este iglesia del Asia menor, la iglesia que se encontraba en la ciudad de Éfeso. Dice las escrituras, que trabajaban arduamente, sin cansancio, hermanos estudiosos, que se preparaban a conciencia, tanto así que ellos no soportaban a los malos y sobre todo tenían esa capacidad para encontrar a los falsos hermanos y sacar a la luz sus mentiras.

 Me recuerda el caso de Caín, como ante sus ojos se presento con un sacrificio que consideraba bueno, pero no para los ojos de DIOS, así de la misma manera esta iglesia estaba realizando las cosas, que ante sus ojos todo estaba bien. DIOS les reconoce primero lo que están haciendo, pero después les aclara que lo que se piense hacer en nombre de DIOS, debe de venir impreso con Amor, con ese Amor reverente que mueve hacer las cosas para Él. Ese primer Amor que nos motiva a tener una dedicación  por el ser que amamos, que tenemos cuidado hasta de lo más mínimo para agradarle, así es como DIOS está pidiendo las cosas.

 Hemos visto como a estos personajes de alguna forma fueron afectado por la monotonía, el realizar la adoración por mera practica, sin el sentido de Amor impreso en lo que ofrecen a DIOS, por ello es importante que cada uno de nosotros cuando vayamos a adorar a DIOS, le pongamos todo nuestro corazón, todas nuestras entrañas (sentidos) como DIOS está esperando que le amemos. “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón,  y con toda tu alma,  y con toda tu mente.” (Mateo 22:37). Amar a DIOS involucra poner el entendimiento de lo que estamos amando, no algo superficial, si no algo más profundo que conlleva poner el corazón, alma y mente. De esta manera DIOS se podrá agradar cuando nosotros estemos ofreciendo nuestro sacrificio.

 La “Rutina” nos puede llevar a caer en la consecuencia de presentar nuestra adoración sin Amor, porque es algo que día a día en la reunión hacemos, lo hemos hecho por años, y esto puede estar ocasionando de que no estemos realmente entregando y dando lo que DIOS nos ha pedido que hagamos. “Así que,  hermanos,  os ruego por las misericordias de Dios,  que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo,  santo,  agradable a Dios,  que es vuestro culto racional.” (Romanos 12:1).

 El realizar alguna actividad solo porque los hermanos nos dicen, también es un claro ejemplo de la “Rutina”, ya que podemos depender siempre de que alguien, que nos este marcando las cosas de cómo debemos hacerlo y eso no es correcto antes los ojos de DIOS.

 Cada quien individualmente debe de prepararse para el momento de estar delante de la presencia de nuestro DIOS. No debemos de olvidar el compromiso que tenemos con DIOS, nuestra asistencia en la reunión debe de ser por Amor, con deseos, con alegría de encontrarnos con nuestro Padre Celestial, ya que estaremos conviviendo con Él. “Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos” (Salmos 122:1).

 Realmente si nos ponemos a analizar con respecto a la Rutina, son muchas las consecuencias y peligros que está ocasionando en nuestras vidas, y sobre todo en la relación con nuestro DIOS, ya que está haciendo que perdamos el Amor hacia las cosas que le pertenecen y más a lo que estamos ofreciendo en la adoración.

 Hagamos una reflexión en ello, es la invitación, de parte de nuestro DIOS, mientras DIOS nos da la oportunidad de cambiar, hagámoslo y dejemos a un lado todo lo que conlleva a la “Rutina” y empecemos a adorar a al Padre Celestial en espíritu y en verdad…

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